Son las 6 de la mañana. La alarma del móvil suena igual que un despertador. Le tengo puesto ese sonido porque le cojo manía a cualquier canción que me sirva para despertarme... el sonido del despertador ya lo odio de por sí, no hace falta cargarme ningún otro sonido/canción teniendo ya uno que odio...
Riiingg, riiingg!!!
"Ohh... 5 minutos más please..."
Al final te levantas, te vistes y preparas todo sin saber exactamente dónde estás. Todavía es de noche, no se ve ni un ápice de luz solar en el cielo... "Quién me manda a mí..."
Pero cuando ya estás despejada te das cuenta de que te vas a Dublín. Te vas a pasar el día en una capital europea. Guau. Esto de vivir en Irlanda está empezando a molar mazo.
Lo mejor es cuando sales a la calle. Nadie. Te vuelve a invadir esa sensación que casi se te había olvidado, esa que te dice que tú ya estás en marcha cuando al resto de la gente todavía les quedan unas horas de sueño, esa sensación que reconoces al instante y que te hace sonreir. Estás viajando.
Esperas en la estación de autobuses pensando cómo será el destino de hoy. Qué habrá en Dublín, cómo se dará el día para tres adolescentes solas en esa ciudad. Pero lo que sientes no es miedo sino curiosidad y ganas de descubrirlo. "Bueno", piensas, "tenía que haber alguna razón para ponerle el título que le puse al blog".
El día empieza bien. Compramos billetes de autobús a precio de niño. Es lo que tiene estar en la edad en la que, como dicen los adultos, "queremos ser adultos para unas cosas pero niños para otras". A mi lado (estoy en un extremo al final del autobús) se sienta una pareja. El viaje muy bien, largo porque son 3 horas y media, pero muy bien. Aunque eso sí, al acercarnos a Dublín es automático: la pareja empieza con las carantoñas y los besitos. Cada uno demostramos nuestro nerviosismo por la llegada como podemos, pienso. Y llegamos a Dublín.
Hace un día maravilloso, no me lo puedo creer. El sol brilla casi casi como en España y hasta hace calor. Empezamos con el recorrido turístico.
Primera parada O'Connell Bridge (1). Es el puente más famoso de Dublín, uno de los muchos que unen la zona norte con la sur. Nos decidimos a ir al sur, porque es dónde están los lugares más importantes (según San Google y la Wikipedia... jeje)
(1)

Pasamos por Trinity College (2). Es el único colegio que constituye la Universidad de Dublín, la más antigua de Irlanda. Es precioso, como en las películas, edificios clásicos con zonas de césped y un ir y venir impresionante de estudiantes. El ambiente universitario te envuelve por completo. ((Nota mental: "Venir de Erasmus aquí")). Hay una biblioteca muy antigua, pero decidimos ir a verla cuando ya no haga sol, para aprovechar las horas de luz andando y viendo otros sitios.
(2)

Estando en Trinity College ocurre la anécdota del día. Viendo el lugar escucho a una pareja hablar:
Pareja (él): Mira las piedras, son muy antiguas...
Gloria (muy emocionada por escuchar hablar español): ¡Hola! ¿Sois españoles?
Pareja: eee...
(( 2 segundos de duda...))
Gloria (pensando): "Éstos son vascos fijo..."
Pareja: Sí... de Bilbao.
Gloria: "¡Bingo!"
Jaja, anécdotas aparte, decir que nos encontramos con muchísimos españoles en Dublín. Somos muy reconocibles. Hablamos a voces, decimos palabrotas y criticamos "lo raros que son los irlandeses con lo bien que se vive en Madrid" (frase sacada de una conversación de tres chicas españolas en el McDonalds). Tras mi fiasco con los vascos, decidí limitarme a escuchar lo que decían mientras pensaban que nadie les entendía... jaja Y también a reirme de lo nerviosos que se ponen los españoles cuando oyen hablar inglés. "Excuse me Miss" "Ahhh perdona... anda, ¡pero si no me entiende!" ¬¬'
Tras Trinity College fuimos a Grafton Street, pasando antes por la estatua de Molly Malone (3). Es un homenaje a una mujer que se pasaba los días en esa zona de Dublín vendiendo pescado fresco. Para que os hagáis una idea, es como si cuando "La Consuelo" se muera, hicieran una estatua de ella con su puesto de berenjenas (bota de vino y marido sentado detrás incluidos :P).
(3)

Seguimos y llegamos a Grafton Street (4). Es la calle peatonal más famosa de Dublín. Está llena de tiendas y de gente. Hay puestos de flores a lo largo de toda la calle y gente tocando instrumentos o simulando ser estatuas. Es una calle muy animada y el hecho de ser peatonal le da un atractivo extra.
(4)

Decidimos alejarnos un poco del centro e ir a ver St Patrick's Cathedral (5). El jardín que hay delante es precioso, el verde sigue fascinándome después de 2 meses aquí. Entramos y tenemos una visita un poco ajetrada porque salta la alarma de la catedral. Por supuesto, allí que había dos españolas riéndose del ruidito de la alarma y del pobre hombre que intentaba desactivarla. No lo hacían con maldad, la verdad es que la situación era graciosa :P ...y así fue como descubrimos que las iglesias tienen alarmas jeje. De todas formas, vimos la catedral y nos gustó, aunque no deja de ser una más, no vayáis buscando nada extraordinario...
(5)

Seguimos andando y pasamos por Christ Church Cathedral (6). También fuimos al Dublin Castle (7) que la verdad no tiene mucha pinta de castillo, pero sacamos la foto de rigor. Pensamos que era hora de comer algo, así que volvimos a Grafton Street para comprar algo en el McDonalds.
(6)

(7)

Con nuestras burgers, chips and drinks, nos fuimos a St Stephen's Green (8), el parque más grande de Dublín. Sinceramente creo que no podíamos haber elegido ningún otro sitio mejor para comer. Estaba lleno de familias enteras jugando con sus niños, ya que no tenían colegio; de estudiantes repasando apuntes sentados en el césped; y de parejas, muchas parejas. Imaginaros hasta qué punto, que me pasé el resto del día con la canción de Love is in the air en la cabeza jajaja El parque estaba precioso, con millones de colores gracias al otoño y brillando de forma increible gracias a los rayos del sol ^^
(8)

Tras el momento de relax en el parque, seguimos andando disfrutando de las vistas, autobuses y tranvías de Dublín y fuimos a O'Connell Street, en la zona norte, tras volver a cruzar el puente con el mismo nombre. Vimos The O'Connell Monument (9), The General Post Office (10), un edificio con casi 200 años de antigüedad, y The spire of Dublin (11). Este último es un ¿monumento? que pusieron en Dublín para celebrar la entrada del nuevo milenio. Como empieza a anochecer pensamos que es buena idea volver a Trinity College para ver la biblioteca. Estamos dispuestas a pagar los 9 euros de la entrada...
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Llegamos a las 5 menos 5 y vemos que está abierto hasta las 5. "Madre mía, qué mala suerte". Le digo a Momo que de todas formas pregunte al guarda que hay en la puerta. Momo le pregunta y el hombre dice que vale... y nos deja pasar. Gratis. Bienvenidas a una biblioteca muy antigua, con libros que da la sensación que se desharían si los tocaras, organizados de los más grandes a los más pequeños de abajo a arriba respectivamente, en estanterías con escaleras que se mueven de un lado a otro. No se podían hacer fotos, aunque conste que nosotras las hubiéramos hecho muy disimuladamente (jeje) si no fuera por los dos guardas que había en cada lado de la habitación mirándote como si tuvieran los rayos X de Superman en la mirada :P
Acabamos de ver la biblioteca y tras pasar por el McDonalds a por un café que nos espabilara hasta poder dormir en el autobús, decidimos que a lo mejor podíamos coger el autobús de vuelta de las 6 menos cuarto. Pero llegamos tarde, así que esperamos al de las 7. Lo último que vimos de Dublín fue O'Connell Bridge iluminado de noche (12) y un ambiente en la calle que me costaba asociar a la imagen que tengo de Irlanda.
(12)

El viaje de vuelta fue bueno, exceptuando a un par de chicos que habían consumido ciertas sustancias y nos tuvieron con el corazón encogido 2 horas, mientras veíamos como quemaban papel de chocolatina en el mismo autobús :S Pero tras ese susto, cuando cambiamos de autobús para coger el que nos llevara directamente a Sligo, todo fue bien. Llegamos muy cansadas pero contentas por la experiencia y por haber pasado el día en Dublín.
En definitiva, el día puede resumirse en:
- Billete de autobús - 12,50 €
- Entrada a St Patricik's Cathedral - 4,50 €
- Comida en McDonalds - 6,90 €
- Camiseta I love Ireland - 6 €
- Café - 2,40 €
- Volver a hacer lo que más me gusta de este mundo: viajar - No tiene precio
Besos, besos, besos y un millón de abrazos,
Gloria
